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Mundo Posible

domingo, 5 de noviembre de 2006

Couso dixit




"Alá es grande", ha gritado tras conocer su condena a muerte Corán en mano. No le ha temblado la voz. Sadam Hussein صدام حسين عبد المجيد التكريتي morirá asesinado en la horca tras ser encontrado culpable de la matanza de 148 chiíes residentes del pueblo de Duyail en 1982. Otros dos de sus colaboradores, Barzan al-Tikrit y Awad Hamad al-Bandar, también irán a la horca. Ha pasado más de un año desde que comenzara su juicio. Se le condena por cometer graves "crímenes contra la humanidad". Para mí ha sido un domingo nada habitual. Todas las redacciones de los medios de comunicación del mundo quedaban salpicadas por la noticia. Se buscaban las primeras reacciones. Esta mañana, desde mi puesto de directora del A Vivir que Son dos Días de SER Las Palmas, pudimos conocer -en total exclusiva- la postura de Amnistía Internacional en España. "Condena rotunda a la pena de muerte", sentenciaba Esteban Beltrán, director de la organización en nuestro pais. La violencia no puede generar más violencia "a un pueblo que no ha dejado de sufrir el terrorismo y la castración política en su propia carne. Es el propio pueblo quien debe pedir responsabilidades, en vida, al ex mandatario de Iraq".

¿Quién ha dicho que la condena de muerte de Sadam devolverá la paz y el orden al pueblo iraquí? No hay justicia que justifique la venganza que el Tribunal está emprendiendo contra el ex dictador. ¿Violencia? ¿Nadie se ha planteado cómo reaccionará el mundo árabe? Se sucederán los atentados por los países limítrofes y seguirá muriendo gente inocente. Mandar a Hussein al corredor de la muerte no detendrá la sangría que corre por las entrañas de Iraq desde hace más de dos décadas. Ahorcar a Sadam, como si estuviéramos en el medievo más terrorista, no le devolverá la vida a todos los que se han dejado la piel por la causa iraquí.

George W. Bush aseguró hoy que la condena a muerte del ex dictador iraquí, supone "un importante logro para la naciente democracia de Irak". ¡Cállese señor Bush! Usted no ha dejado de condenar a muerte a sus soldados, a ésos que un día envió a invadir Iraq haciendo una guerra maldita, ésos que ya no volverán. Nadie secará las lágrimas de dolor de tantos miles de muertos. Nadie nos traerá a reporteros como José Couso entregados a las crónicas de la guerra. No veo a nadie condenándole a usted por mentir y perpetuar con armas el terrorismo de estado color oro negro. Aún estamos esperando que pida perdón por los cientos de crímenes de guerra que carga usted bajo su yugo de sangre.

4 Comments:

At 6 de noviembre de 2006, 17:30, Blogger Pepetorrito said...

Según el DRAE,

pena.
(Del lat. poena).
1. f. Castigo impuesto conforme a la ley por los jueces o tribunales a los responsables de un delito o falta.

Pero también:

2. f. Cuidado, aflicción o sentimiento interior grande.
3. f. Dolor, tormento o sentimiento corporal.

No debemos olvidar esa connotación (casual, pero afortunada)del concepto "pena". A mí me embarga la aflicción cada vez que leo que un estado se arroga el derecho a infligir dolor y muerte en nombre del bien común. No en mi nombre.

 
At 6 de noviembre de 2006, 20:49, Blogger Eloísa said...

Horripilante que el mundo siga con este horror de castigar la violencia con más violencia, es algo inaceptable. Creo que nos debemos manifestar siempre en contra de la pena de muerte, de la tortura, de cualquier tipo de violencia, y si hay que salir a la calle, ¡se sale!
¡Qué bien que te hayas animado a retomar el blog!

 
At 7 de noviembre de 2006, 13:17, Blogger Pepetorrito said...

Europa Press
El ex-presidente del Gobierno José María Aznar calificó hoy de "justa" la condena a muerte contra Sadam Husein emitida el pasado domingo por el Alto Tribunal Iraquí, porque, a su juicio, el ex dictador iraquí tiene "suficientes culpas para pagarlas de esa manera".

La justicia es una expresión grandilocuente que enmascara nuestras carencias, justifica nuestras maldades y libera de culpabilidad nuestras conciencias. Pero que no olvide el señor Aznar que, mire usted, a lo mejor tampoco está completamente libre de culpas para tirar piedras sobre los demás. Y que la justicia lleva los ojos vendados y, quizá, un día se la tope en su camino.

 
At 8 de noviembre de 2006, 14:40, Anonymous Anónimo said...

Está claro que Sadam merece una pena y, fuerte además, pero para nada creo que la "muerte en la horca" se la más recomendable. Esto nos recuerda, una vez más, que los hombres somos los peores animales de la Tierra.
Seguimos con el "ojo por ojo y diente por diente" ¡ qué triste! ¿verdad?.
Creamos que ésto cambiará en algún momento. Abrazos

 

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